Hace unos días que nos dejaste y desde entonces solo buscaba una foto que forma parte de mi vida, un pequeño y humilde homenaje a una gran persona y amigo: Kike el Oso.
Te fuiste sin poder despedirme como quisiera. Te llegué a conocer con el C.P. Santo Domingo, tantos partidos, anécdotas y tantos kilómetros en coche después de jugar, sin dormir para poder llegar a trabajar tú, Belén y yo.
En 1984, después de un campeonato memorable en el que derrotamos al poderoso Barsa en aquella final, recuerdo que antes del campeonato me separaste del grupo y me dijiste: “vas a ir al Europeo”. Tengo mucho que agradecer a muchas personas que me formaron como portero y como deportista, pero tú, Oso, me enseñaste a mentalizarme, a trabajar a tope en la soledad y la parte mental de un deportista, lo que nadie me había enseñado nunca, y solo me pediste una foto cuando regresara.
Siempre estuvimos conectados y por eso sé que allí donde estés sabrás de este humilde homenaje a tu persona.
Gracias, Kike, por haber existido en nuestras vidas.
Rubén Sánchez García, viernes 22 de mayo de 2020